DANILO DESAIRA AL CONEP. El
presidente Danilo Medina dejó plantada a la cúpula del capital en la clausura
de su VIII Convención. Estaba establecido que el mandatario asistiría. Una
información cuenta que fue apenas 10 minutos antes de iniciar la actividad
cuando Palacio comunicó la ausencia. Para el Conep era importante cerrar el
evento con la presencia del mandatario. Una idea del nivel que el gremio
empresarial le dio al evento fue la destacada exposición del presidente del
Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, en la víspera de la
clausura.
UNA PRIMERA VERSIÓN para el desaire
gubernamental a los empresarios relata que el Presidente no quiso compartir
escenario con Luis Abinader y los demás candidatos presidenciales. Eso no tiene
sentido, pues su condición de primer mandatario obligaba a darle un protocolo
especial, superior a los demás aspirantes, lo que le habría proyectado una
ventajosa imagen frente a sus competidores.
LA SEGUNDA VERSIÓN es que allegados
al mandatario estarían al tanto de algunos aspectos del contenido del discurso
de clausura del presidente del Conep, Rafael Blanco Canto, que incluía pasajes
como este que reproduce acento,com: "El Conep planteó la necesidad
perentoria que tiene la República Dominicana de reformas sociales, económicas,
e institucionales profundas, en aras de una economía más competitiva...", conceptos
que desmontan los “grandes” logros de la
campaña propagandística que pinta al Presidente como un resolvedor de todos los
males.
COSTO-BENEFICIO.
El plantón pudo evitarle un trago amargo por las críticas que recibiría en el
acto. Pero evadirse de ese escenario en un momento tan cercano a las
elecciones, y desairar de esa manera al empresariado tendrá costos más altos
para el presidente-candidato, quien ya no se ve muy bien parado frente a otro
poder fáctico, el gobierno de los Estados Unidos, cuyo embajador James Brewster
dedicó días atrás un sonado almuerzo al candidato opositor Luis Abinader, que
lució como pez en el agua en el evento.
DANILO SE
PRECIPITA. Es conocido que conforme el diseño original de la estrategia de
lanzamiento, el presidente-candidato debió entrar en la escena proselitista bajo
los influjos del sueldo 13, las canastas y cajas navideñas y el reparto de
juguetes de reyes. Pero ante la acentuada caída de su popularidad, los asesores
precipitaron tirarlo a la calle ¡ya!, buscando contener el descendimiento.
Hay quienes
sostienen que Danilo seguirá cayendo en su popularidad porque la causa que lo provoca no puede ser corregida. Sus
palabras "no quiero ser líder, ni reelegirme, ni estaré un día más en el
gobierno cuando se cumpla mi mandato", para luego desconocer la Constitución y repostularse, es leche
derramada que ya no puede recogerse.
Tal ha sido el
desmoronamiento por la decepción popular, que al lanzar el Presidente el Parto
del Reparto y jurar, por Dios, que si lo reelegían no trataría jamás de volver,
volver, la incredulidad golpeó con la fuerza de un tsunami y sus efectos tienen
la condición de lesión permanente...a lo que se agrega ahora el escándalo de tráfico de influencia, extorsiones y corrupción denunciado en la OISOE, una dependencia directa de la Presidencia de la República.


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